Visto que las clásicas de un día cada vez resultan más interesantes, e
inspirado por el reto del maestro Tadej Pogacar de conseguir ganar los cinco
"Monumentos" del ciclismo, he decidido plantearme a mi nivel,
participar en las versiones ciclodeportivas de todos ellos, contando con que La Paris-Roubaix
ya la conseguí hacer en 2017, y que ya me había fijado como primer objetivo del
2026 el Tour de Flandes.
Con esa idea, al ir planeando el viaje a Bélgica que coincidía con Semana Santa y permitía alargar algo la estancia, y presentarse la oportunidad de viajar también a Milán pocos días después, no pude resistir la tentación de además de conseguir mi "segundo Monumento", aprovechar para "reconocer" el recorrido de los demás.
El viaje a Bélgica lo planteé en grupo, aunque finalmente solo se animó Jesús Caro, y además de hacer Flandes, me valdría para recordar viejos tiempos en Roubaix y visitar por primera vez Lieja, mientras que el de Milán, en realidad era para acompañar a mi mujer al “Salone del Mobile”, con la "condición" de que me dejara un par de mañanas libres para rodar por los territorios de La Milán-San Remo y el Giro de Lombardía, je je.
Como es habitual, empezamos a seguir un plan para preparar la prueba, aunque debido al malísimo tiempo que sufrimos en los meses de febrero y marzo, con fuertes lluvias y destrozos en las carreteras, costó seguirlo sin poder hacer ninguna ruta equiparable a lo que nos esperaba en Flandes. Al menos hemos podido volver a disfrutar viendo los pantanos llenos y desembalsando después de 13 años.
Con ciertas dudas sobre el estado de forma, ya que tampoco pude debutar este año en alguna prueba de gran fondo previa como me hubiera gustado, llegó el momento de iniciar el viaje, que sería la primera vez en avión para Jesús, por lo que andaba algo nervioso.
La partida, desde el Aeropuerto de Málaga, donde con bastante retraso embarcamos justo en el momento en que metían las bicis en la bodega, por lo que al menos íbamos tranquilos sabiendo qué llegarían con nosotros. El aterrizaje sin problemas y en seguida estábamos en el coche dirección Aalterbrug, la localidad donde habíamos encontrado el alojamiento convincente más cerca de Oudenaarde, el centro neurálgico del Tour de Flandes. Pero la cosa se complicó debido a que era hora punta en la zona de Bruselas por donde pasábamos, encontrando enormes retenciones, por lo que ya llegamos algo tarde y no dio tiempo a salir a rodar un poco como tenía previsto para visitar Brujas, una de las ciudades con más encanto de Bélgica.
Tuvimos que limitarnos a dejar todo el material listo para salir por la mañana temprano hacia Oudenaarde, recoger el dorsal, vestirnos y dirigirnos hacia la salida, que en este caso, era con horario libre entre las 7:00 y 10:00, por lo que no había esa necesidad de salir a tope como en las gran fondo al uso, de todas formas, los adoquines pronto pondrían a cada uno en su lugar. Pero al montarme en la bici vi que no iba el cambio. Traté de resetearlo, pero no reaccionaba y menos mal que en la zona de stands había servicio mecánico y pudieron solucionarme el problema, porque veía que se me desmontaba toda la película que me había montado.
Por fin en marcha, los primeros tramos iban sucediéndose y será por la
"experiencia" conseguida con el gravel, los iba superando sin
dificultad, llegando al Kapelmuur, algo por delante de Jesús, aprovechando para
hacerle un vídeo en el tramo final de la subida que resultó muy chulo.
| Primeros tramos de pavé. |
Justo en ese momento, y aunque los pronósticos del tiempo daban pocas
probabilidades, comenzó a llover, por lo que Jesús me comentó que tirara yo
para adelante porque él se lo iba a tomar con más calma.
| Paso por el Kapelmuur |
Yo seguí con confianza, más aún cuando la lluvia no fue a más, llegando al
Kopemberg casi en seco, aunque la acumulación de gente formó un tapón que hizo
inevitable poner pie a tierra. Cuando encontré hueco, pude encalar y terminar
el tramo sobre la bici, que ya tuvo su mérito. Las imágenes allí captadas lo
dicen todo.
| Paso por el Kopemberg |
En el Oude Kwaremont, temía que pasara lo mismo, pero pude pasarlo bien, aunque un "poquito" más lento que lo harían los pro el día siguiente. Y a continuación, el Paterbeg, librando una caída justo delante mía, por lo que también pude coronar.
| Paso por el Patemberg |
| Bajada desde el Patemberg. |
| Llegada a meta |
En poco más de cinco minutos apareció Jesús, y con nuestra medalla nos
fuimos contentos a buscar algo para comer, ya que los belgas no tuvieron el
detalle de incluir al menos un platito de pasta con la inscripción...salvo
esto, que en realidad es lo de menos, la organización magnífica para tratarse
de un evento con 14.000 participantes, aunque nos enteraríamos por la noche de
la desgracia de un fallecido por problemas cardíacos.
Como en realidad ya había estado curioseando por aquí en 2017 tras hacer la
Paris-Roubaix challenge, pude comprobar en Strava que había hecho PR en casi
todos los segmentos, por lo que ni tan mal.
CLIC AQUÍ PARA VER RUTA: Tour de Flandes 2026
El día siguiente tocaba volver al "Infierno del Norte" y eso que en muchas ocasiones ya he comentado que la Paris-Roubaix challenge es la prueba más dura que he hecho nunca y seguramente me hubiera prometido no volver. Pero había que ceñirse al plan y a Jesús también le apetecía probar en persona por donde pasan los profesionales a mil por hora.
Estuvimos dudando en que recorrido hacer, porque íbamos con la idea de acabar con tiempo de volver para Oudenarde y tratar de ver el final de la carrera. La idea era llegar desde Roubeaix directamente hasta el Bosque de Arenberg y hacer la vuelta siguiendo ya el recorrido oficial, aunque recortando algo si hacía falta.
A la salida, algo de frío y viento molesto, pero llevadero, aunque hizo que
la primera parte hasta Arenberg se hiciera larga. A partir de ahí comenzó la
"fiesta", comprobando que realmente es inhumano meter por ahí
un pelotón a más de 40 km/h.
![]() |
| Acceso a el Bosque de Arenberg |
Tras recrearnos un poco grabando vídeos, nada más continuar empezamos a
encontrar la señalización de la carrera, lo que me sorprendió porque estaba con
una semana de antelación, sirviendo de aliciente para seguir con la
sensación de estar en "modo competición".
Empezamos a enlazar los tramos de la zona de Mons-en-Pévéle y de repente comenzó a llover, aumentando la sensación de frío. En esta zona coincidimos con una carrera máster que nos hizo tener que parar un par de veces bajo la lluvia hasta que pasara toda la caravana, enfriándonos más aún. Para colmo, Jesús empezó a tener problemas con las cubiertas, que no sabemos muy bien por qué, resbalaban en las zonas de adoquines más viejos, estando a punto de irse al suelo varias veces, con lo que lo del "Infierno del Norte" empezó a cobrar todo su sentido.
Afortunadamente, conforme nos acercábamos a Roubaix iba mejorando la cosa, saliendo incluso el sol, por lo qué los últimos tramos pudimos pasarlos sin mucha dificultad. Tanto es así, que habíamos superado el Carrefour de L'Arbre, donde me caí en 2017, sin "darme ni cuenta"...
Por fin en la ciudad, llegamos justo a las puertas del velódromo, sin poder
dar la vuelta de honor al estar cerrado al público, pero pudiendo posar junto a
la escultura que replica a gran escala el trofeo que se entrega al ganador de la
carrera profesional y a los finisher en la challenge, y que tengo el honor de
poseer, je je.
CLIC AQUÍ PARA VER RUTA: "Reconocimiento" Paris-Roubaix
La sensación es que pese a todo, me resultó más llevadero que en 2017, ya sea como comenté antes por el tema del gravel o posiblemente por la bici, ya que la Orca aunque ya muy trillada y en proceso de “adaptación a la jubilación”, respondió claramente mejor que la Wave que llevé en aquella ocasión y que parecía que se me iba a desarmar en cada tramo.
La nota negativa fue que con tantos imprevistos nos retrasamos mucho y nos quedamos sin tiempo material para ir a ver en vivo a Pogacar y compañía, conformándonos con ir viendo la carrera en el móvil durante la vuelta al alojamiento.
Por la tarde estuve barajando incluso volver a vestirme y hacer el recorrido que se quedó pendiente hasta Brujas, pero Jesús no estaba por la labor y como tampoco tenía tanta necesidad, lo descarté.
Sí salí a buscar una gasolinera cercana con lavado a presión, para limpiar
la bici, aprovechando para visitar un impresionante molino de viento,
característico de la zona, al igual que nuestro propio alojamiento, una antigua
granja rehabilitada y adaptada con bastante buen gusto.
![]() |
Woestyne Business & Leisure Apartments. Aalterbrug |
![]() |
Pietendriesmolen |
A la vuelta me encontré a Jesús empezando a desmontar la bici porque había decidido no hacer la ultima ruta prevista antes de la vuelta y prefería guardarla ya en la maleta tranquilamente y evitar cualquier contratiempo. Intenté convencerle de que se lo replanteara, porque yo no me podía volver sin hacer algo en Lieja, pero insistió en que ya estaba satisfecho con lo hecho y que no le importaba esperarme en el coche mientras yo salía.
Y así fue, aunque un email recibido de Ryanair advirtiendo de qué había que
estar con tres horas de antelación por la previsión de largas colas en el
control de seguridad del aeropuerto de Charleroi, me hizo tener que recortar el
recorrido limitándolo a lo mínimo imprescindible para pasar por la Redoutte, la
cota más icónica de la Lieja-Bastone-Lieja.
Y ciertamente resultó dura, con un tramito al 17% de media, teniendo
en cuenta el desgaste de los días anteriores, con la pequeña decepción de
no encontrar arriba ni un triste cartelito, en contraste con el “marketing” que
tienen en Roubeaix con todos los tramos de pavé perfectamente identificados…supongo
que con el ambiente en carrera, será mucho más especial el paso por aquí.
![]() |
![]() |
| La Redoutte. |
En este punto según el Garmin me quedaban poco más de 35 km, pero 600 m de desnivel, lo que no me cuadraba ya que mi impresión viendo la carrera otros años es que ya era terreno favorable. Pero todo lo contrario, se fueron sucediendo varias cotas y en especial la de Rouche-des-Faucouns tan dura como la Redoutte.
Ya desde allí, sí todo cuesta abajo hacia Lieja, encontrando una de las
vistas más emblemática de la ciudad con el monumental Pont de Fragnée en primer
plano, justo a la entrada en la avenida donde instalan la meta, empezando a
pensar como resultará de duro estos últimos 40 km llegando con 200 km y 3000 m
de desnivel acumulado...
![]() |
| Pont de Fragnée. Lieja |
![]() |
| Avenida de las Ardeans. Meta de la Lieja-Bastone.Lieja. |
Y con el objetivo cumplido, tocaba iniciar el camino de vuelta, llegando al aeropuerto a la hora indicada, y facturado y pasando todos los controles en menos de 15 minutos, más rápido que nunca, sintiendo cierto cabreo por la falsa advertencia que me había impedido hacer la ruta tal como tenía previsto.
Pero bueno, esto me sirvió para decidir que la Lieja será la próxima...
Tras la paciente espera, hasta el embarque y el despegue, vuelo sin
incidencias y disfrutando de las vistas, en especial de los Pirineos, ya que el
día estaba completamente despejado, llegando a Málaga algo antes del horario
previsto.
![]() |
| Vista aérea de los Pirineos. |
Cómo estaba previsto, dos semanas después, estaba de nuevo camino a otro aeropuerto, esta vez al de Sevilla. El vuelo hasta Bérgamo, para pasar la primera noche en el Lago de Como y poder hacer el Jueves por la mañana el recorrido de reconocimiento de "il Lombardía".
Cómo realmente ya estuve hace dos años allí, ya había probado el muro de Sormano, pero me faltaba la otra subida icónica de esta prueba, Madonna del Ghisallo, así que era imprescindible pasar por allí. Estuve dándole muchas vueltas a que ruta hacer, ya que como aún no se ha presentando la edición de 2026, y aquí suelen cambiar los finales de un año para otro, no tenía una referencia clara, así que opté por hacer el tramo final del recorrido de 2024, saliendo desde Como, encadenando Ghisallo y Sormano, para terminar subiendo San Fermo.
Muy temprano, aprovechando que en Italia amanece sobre las 6:30 en esta época, estaba montado en la bici dirección Bellagio, disfrutando de las primras vistas del lago de Como.
![]() |
| Carretera Como-Bellagio |
Tras unos 20 km por la orilla del lago, desvío para empezar a subir Madonna del Ghisallo, que me sorprendió por su dureza en los tres kilómetros iniciales, con tramos mantenidos al 10 % de media, llegando después a un descansillo, para encarar la parte final que volvía a endurecerse, coronando justo donde se encuentra la célebre capilla, con la inscripción "Madonna del Ghisallo patrona di ciclisti" y los Bustos de Gino Bartali, Fausto Coppi y Alberto Binda, toda una oda al Ciclismo italiano.
![]() |
![]() |
| Santuario de Madonna del Ghuisallo |
Tras el descenso, desvío hacia Sormano, para empezar la segunda ascensión
del día, encontrando pronto el desvío hacia el muro. Al saltarme en el Garmin la
pantalla del Climbpro, y ver que en
![]() |
| La Colma de Sormano |
Me costó mucho terminar, tardando 18 minutos, y tras parar en el cartel,
totalmente cubierto por pegatinas, vi
que iba justo de tiempo, así que decidí que ya había tenido bastante, y me fui directo
al hotel donde me esperaba mi mujer para salir hacia Milán, aunque me di el
gusto de hacer una subidita final hasta un mirador que me ofreció otra
espectacular vista más del Lago de Como.
El plan por la mañana era visitar la Fundación Prada, gran complejo cultural diseñado por el arquitecto Rem Koolhass destinado a exposiciones de arte contemporáneo, y ya por la tarde junto a unas amigas que venían de Sevilla y Málaga, patear todo el centro de Milán, de tienda en tienda, lo que sinceramente resultó más duro que el muro de Sormano, je je.
El viernes tocaba visitar el “Salone del Mobile”, así que temprano hubo que
salir hacia allí, para tratar de ver todo lo posible, ya que aquello es una
locura total, por dimensiones, número de stands y de gente. Nos centramos en
las marcas más importantes, consiguiendo probar el Sofá Boa de Edra, que se
puede adquirir por el "módico" precio de 30.000 €. (Lo tenía
localizado en AliExpress por 650 €, pero no sé si será lo mismo, je je).
![]() |
| Sofa Boa de Edra. Salone del Mobile de Milán. |
Y la anécdota del día fue ya al salir del recinto en una exposición que
había de diseños icónicos del siglo XX. Resulta que mi mujer compró hace tiempo
una pieza que representa un Gnomo supuestamente para usar como taburete y que a
mí me resultó horroroso y los niños siempre se han reído de él. Pues junto a
vestidos de Valentino o la tumbona de Le Corbusier, estaba expuesto el p...
Gnomo, así que tuve que agachar las orejas y reconocer que mi mujer siempre
lleva la razón...
![]() |
Gnomo de Kartell. Exposición Salone del Mobile de Milán. |
Por la noche, vuelta a Milán para cenar en el entorno del Duomo y despedirnos del grupo, ya que nosotros el día siguiente nos íbamos para Sanremo.
Como el alojamiento lo habíamos cogido en Vigevano, pueblecito a las
afueras de Milán más tranquilo y barato, por donde también ya pasé la vez
anterior y me encantó, quise salir a rodar el sábado por la mañana para
recolocar los músculos, ya que los dos días de la feria me habían dejado las
piernas hechas polvo.
![]() |
| Plaza Ducal de Vigevano. |
Me limité a dar una vuelta por el entorno, llegando hasta Pavía, que destaca
por su puente cubierto, enlazando tanto a la ida como a la vuelta distintos
tramos de caminos de servicio de canales de riego del valle del rio Ticino adaptados a carriles bici, pasando
junto a antiguas granjas, algunas de ellas rehabilitadas para turismo rural, con
lo que todo el trayecto resultó muy agradable.
![]() |
| Cascina Caremma. Agroturismo valle del Ticino. |
![]() |
| Carriles del Valle del Ticino. |
![]() |
| "Ponte Coperto" de Pavia |
La sorpresa es que como el día estaba totalmente despejado empecé a divisar en el
horizonte algo que en principio me parecían nubes pero que finalmente puede
comprobar que eran montañas nevadas, y no podían ser más que los Alpes, a pesar
de las estribaciones más cercanas están a
unos 100 km, lo que da idea de la enorme magnitud que tienen.
![]() |
| Vista de los Alpes desde la zona de Vigevano. |
Terminado el recorrido, recogimos y vuelta al coche hacia Sanremo, haciéndose un poco largo debido al intenso tráfico italiano y varios tramos en obras en la autostrada de Génova.
![]() |
| Tumba de Le Corbusier. Cementerio de Roquebrune-Cap Martin. |
A Mónaco ya llegamos sin tanta complicación y enseguida nos dimos cuenta
que aquello es totalmente surrealista. Buscando parking, sin saber muy bien
cómo, acabamos circulando por el trazado del circuito, ya montado al haberse celebrado
un evento de F1 históricos, comprobando que los megarricos se dedican a darse
paseos por allí con sus Lamborghinis, Ferraris o Porshes, lo que hace más
gracioso que nosotros pasáramos con el Ford Prima de alquiler que llevábamos,
je je.
Y ya de la zona del Casino, mejor ni hablar...en todo el tiempo que estuvimos, solo vimos tiendas de Chanel, Luis Vuiton, Armani, Cartier, Bulgari...la pregunta era dónde compran las personas normales que vivan allí...
En fin, que decidimos irnos de allí, pensando en el sablazo que nos iban a dar en el parking, con la sorpresa de que al meter el ticket nos salió que la cantidad pendiente de abonar era 0,60 euros, a lo que no encontramos explicación visto lo visto.
Me quedaba el objetivo principal, que por supuesto era reconocer la parte final del recorrido de la Milan-Sanremo.
La idea era aprovechar la ciclovía de la "Riviera dei flori", impresionante infraestructura aprovechando un antiguo trazado ferroviario, perfectamente asfaltada y acondicionada con todo lujo de detalles (incluso hilo musical en los túneles), para llegar hasta la zona de Alassio y enlazar con el tramo final de la carrera, incluyendo los tras capos y por supuesto La Cipressa y el Poggio.
Iba todo perfecto hasta que a los 30 km, de repente me encontré cortada la
ciclovía por unas obras, no encontrando más opción que dar la vuelta y coger
por la carretera, subiendo el capó Berta y el capo Cervo en sentido contrario,
hasta que en Marina di Andora decidí
darme ya la vuelta para no entretenerme mucho más.
![]() |
![]() |
| Pista ciclable "Riviera dei Fiori". |
Quise hacer estos últimos 50 km, ya íntegramente por el recorrido oficial apretando lo que podía, por tener un poco la
sensación de ir en carrera, pero aun así en La Cipressa, hice una media de 16
km/h, cuando Pogacar tiene el KOM a 39 km/h, lo que es verdaderamente impresionante,
porque ni en la bajada llegué a esa
velocidad.
![]() |
| Subida de la Cipressa |
![]() |
En el Poggio, más de lo mismo, alegrándome bastante al coronar y empezar al
bajada hacia Sanremo, resultando todo muy satisfactorio, sobre todo al llegar a a la zona donde
instalan la meta, y encontrar el “Milano Sanremo walk de la fama”, cartel inaugurado
precisamente en la edición de este año dedicado a los grandes campeones de la
"Classicissima".
CLIC AQUÍ PARA VER RUTA: "Reconocimiento Sanremo"
Sin tiempo para mucho más, ya que había que volver a Bérgamo con antelación
suficiente para coger el avión cargamos todo en el coche e iniciamos el camino
de vuelta con la sensación de que se acababa lo bueno...
Todo esto me reafirma en la idea de conseguir los 5 Monumentos de manera "oficial", sobre todo viendo la espectacular resolución de la Lieja-Bastogne-Lieja que ha coincidido con el viaje y que pude ir viendo de fondo con el móvil en el coche. Como comenté antes, casi seguro que será la próxima, y como hay opción de recorrido intermedio de 165 km no debe suponer un problema grande hacerla.
La de Lombardía es la más fácil, ya que hacen un único recorrido y no es muy exigente, ya que solo salen 112 km y unos 2400 m de desnivel.
El problema es la Milan-Sanremo, ya que aquí la única opción es hacer el miso recorrido que los pro, teniendo que completar los 300 km, y eso sí que son palabras mayores, ya que es algo que nunca he hecho. Pero si tiene que haber una primera vez, que mejor que sea por este motivo, no?
Ya se irá viendo como plantearlo…


































